Adiós, Videoclub Poliplex

Esta es una entrada no prevista, un artículo que sólo interesará -quizás- a aquellos que vivan en la ciudad de Alicante. Sin embargo, es un texto de despedida que me resulta moralmente obligatorio escribir.

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Imagen de Rubén Bodewig

Hoy he descubierto que el mítico Videoclub Poliplex ha echado el cierre para siempre por el reciente fallecimiento de su propietario, Norberto García. Tras leer la modesta nota pegada sobre la persiana metálica del local que comunicaba esto mismo, inmediatamente me ha invadido una enorme sensación de pérdida y de pena. “Nuestra ciudad -pensé- debería estar hoy de luto como si se hubiera muerto la bellea del foc en plenas hogueras”.

El videoclub Poliplex llevaba alrededor de 30 años de servicio en Alicante. Era uno de esos pequeños comercios entrañables que cada vez son más difíciles de ver por nuestras calles, y ha sido testigo, como muchos de nosotros, de muy distintas épocas para el sector: aquella de finales de los ’80 y principios de los ’90 en que el alquiler de películas estaba en alza; por esa otra (allá por 1997-98) en la que grandes franquicias como Blockbuster o Cinebank se establecieron en la urbe; por el declive y cierre de éstas; por el momento en que nuestra capital se saturaba de multisalas de cine, obligando a cerrar a todas las más clásicas y céntricas (para, finalmente, acabar quebrando muchas de ellas también); y, por último, por la triste etapa en que la cultura cinematográfica se ha convertido en mercancía gratuita para compartir en internet por un pueblo ignorante e inmoral que, como dice un buen amigo mío: ‘lo quiere todo, lo quiere gratis y lo quiere ya’.

Mis primeros recuerdos de este mágico negocio son de hace tranquilamente unos 24 años (hoy tengo cerca de 36), cuando fui con un amigo a alquilar un cartucho de mi añorada consola SuperNintendo (sí, también fueron pioneros en el alquiler de videojuegos), y, por razones que ahora son pasto del olvido, nos volvimos con las manos vacías. Supongo que con 12 años o así no tuvimos en cuenta que había que sacarse el carnet de socio primero. Lo que sí recuerdo con gran fijación es que en el trayecto de vuelta a casa mi amigo y yo fuimos atracados en mitad de la calle por tres amables gitanos mucho mayores que nosotros. Una experiencia de esas que quedan grabadas para siempre.

Al margen de la curiosa anécdota anterior, es difícil para mí saber cuánto cine he llegado a conocer a través del videoclub Poliplex, ya sea alquilando a mi nombre o a través de familiares, pero sin duda ha tenido una influencia incalculable en mi vida. Me parecía increíble que hoy día siguiera funcionando un negocio que te dejaba películas de estreno por 2’60 €, cuando incluso las fórmulas legales de alquiler on-line no bajan de 3 €, llegando en algunos casos a rebasar los 5 €. ¡Cuánto amor tenía esta gente por el mundo del cine!

Nunca tuve una conversación más allá de lo relacionado con el alquiler con el dueño o con la mujer que siempre estuvo atendiendo amablemente a los clientes (cuyo nombre desgraciadamente ignoro), pero me imagino que el cierre definitivo viene muy empujado no sólo por el triste fallecimiento de Norberto, sino también por la lamentable situación de piratería en que vive inmerso nuestro país, y que no tiene visos de mejorar. Hay cosas contra las que es imposible luchar.

Curiosamente, la última película que tuve ocasión de alquilar allí, el mes pasado, fue The most wanted man, precisamente el último film protagonizado por el inmenso actor Philip Seymour Hoffman, poco antes de fallecer a una edad demasiado temprana, dejándonos huérfanos de su talento. El destino parecía anunciarme de una sutil manera que se avecinaba el final de algo.

Ya nunca más volveremos a entrar en aquel pequeñísimo local en el que inexplicablemente se las apañaban para colocar (y renovar constantemente) miles de títulos, antaño en VHS, hoy en DVD y BluRay. Guardaré para el recuerdo aquel antiguo carnet de cartulina verde impreso en blanco y negro, y plastificado (que ya no se utilizaba), en el que aparece una versión mucho más joven de mí. Ahora invade mi mente un dolor extraño, quizás mayor que el que ya sentí cuando hubo que decir adiós al Cine Ideal, al Monumental, al Navas, al Casablanca, al Astoria, al Carlos III… todo ellos muy próximos al impertérrito Videoclub Poliplex que hoy se despide finalmente de Alicante.

Tristemente, ha llegado el momento en que se baja el telón final del último bastión del alquiler físico de cine, de ese amado local situado en la muy apropiada Calle del Teatro. Habéis realizado una enorme e imprescindible labor de difusión cultural en nuestra ciudad, y estoy seguro de que muchos alicantinos lo sienten así y de que se quedarán afectados en cuanto les llegue la noticia.

Hoy se ha muerto un trocito de mi vida. Por mi parte, este texto es sólo mi humilde manera de decir GRACIAS.

Descansa en paz, Norberto. Hasta siempre, Poliplex.

 

2 thoughts on “Adiós, Videoclub Poliplex

  1. Hola, se que el artículo sobre el poliplex lo escribió hace mucho tiempo, pero buscando (aun sigo) un sustituto del proveedor de cine en mi vida me salto que su opinión ante el cierre.
    Decir que lamento que desaparición como seguramente lo hacen todos los que acudimos durante años a ese templo del cine, y solo añadir que tanto mi marido como yo teníamos muy buena relación con Norberto y Mari (así se llama esa señora tan amable que nos atendía), siento que no mantuviese alguna conversación con ellos, los dos eran en si mismos dos joyas, con la gran capacidad de hacerte crecer como persona tanto como el cine que te proporcionaban.
    Bueno quizá me extendido más de la cuenta cuando mi intención solo era que supiese el nombre de Mari, si algún día llego a encontrar algún sitio similar intentare informarle. Mayte

    1. Hola, Mayte:

      Gracias por comentar, independientemente del tiempo transcurrido. Es un placer encontrar gente que comparte el mismo sentimiento hacia lo que fue este pequeño gran negocio. Gracias también por aportar el nombre que yo desconocía.

      Ojalá encuentres un local semejante, pero lamentablemente lo dudo mucho. Quizás quede algún videoclub abierto sobre la faz de la Tierra, pero están ya prácticamente extintos. Además, desde luego no lo hallará en el centro de Alicante, y difícilmente tendrá el encanto del Poliplex. Es una pena, pero es así. Yo, cada vez que paso por la Calle del Teatro, no puedo evitar echar una mirada triste al local donde siempre estuvieron.

      Saludos.

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