Ex Machina o el origen de Terminator

Sin lugar a dudas, estamos en una temporada en que la inteligencia artificial y las ciencias de la computación en general están de moda, y como toda moda que se precie de serlo, ésta acaba llegando a las pantallas de cine. Películas recientes como Eva, HerRobocop (2014), Trascendence, The imitation game, Autómata, Ex Machina, la inminente Chappie o incluso (por increíble que parezca) el próximo blockbuster Los Vengadores 2, están desarrollando historias que giran en torno a ese universo de ceros y unos que nos rodea y que, quizás, algún día acabe dominándonos. 

ifear_ex_machina_I

Con planteamientos y resultados muy dispares entre ellas, está claro que hay una nueva ola de robots en las pantallas. Hollywood vuelve a acordarse de todo lo que debemos a genios olvidados como Alan Turing; de las leyes de la robótica de Isaac Asimov; y, qué coño, de que la saga Terminator era algo más que una idiota ensalada de tiros con Schwarzenegger al frente. La inteligencia artificial (IA) no sólo es uno de los grandes retos de la humanidad como meta en sí misma, sino que, además, en caso de alcanzarse, plantea no pocos debates éticos y existencialistas. Y, por qué no decirlo, también da mucho miedo.

De todas las películas nombradas más arriba, y a falta de catar Chappie (aunque no albergo grandes expectativas al respecto), creo que Ex Machina es la que mejor aborda el tema de la IA. Se aleja voluntariamente de todo rasgo asociable a un título de acción y nos presenta casi dos horas de diálogos y escenas para la reflexión, no exentas de un cierto toque de tensión ambiental.

ifear_ex_machina_II

Para empezar, el film de Alex Garland, quien fuera guionista de 28 días después (o lo que sería The Walking Dead mucho antes de que existiera The Walking Dead) y la muy atractiva odisea espacial Sunshine; va directo al grano, sin grandes introducciones innecesarias. Caleb (Domhnall Gleeson), un programador que trabaja para una empresa que podríamos asimilar a Google, es el ganador de un sorteo entre todos los empleados para conocer al fundador en su mansión de las montañas.

ifear_ex_machina_III

Así, sin perder el tiempo, en menos de dos minutos de película, ya tenemos al chaval en la puerta de la casa del susodicho CEO del empresón tecnológico de turno, Nathan (interpretado por un magnífico Oscar Isaac), y entramos al meollo de la cuestión. Pronto, Caleb descubrirá que aquello, más que un hogar, es un centro de desarrollo e investigación en el que se ha logrado crear la primera inteligencia artificial, y él es el primer sujeto de pruebas destinado a evaluar las habilidades de un androide con forma de mujer llamado Ava (nombre terriblemente típico, por cierto).

ifear_ex_machina_IV

En la primera parte del film se explota la fascinación del hecho de que algo así pueda llegar a crearse. Si te apasionan estos temas, sin duda vas a disfrutar como un enano. Luego, la trama se vuelve tensa, pues Nathan se muestra como un tipo un tanto extraño, obsesivo y opresor, mientras Caleb empieza a sentirse desconcertado a la hora de probar si Ava posee realmente algo que se pueda denominar inteligencia propia o no.

ifear_ex_machina_V

Ex Machina es, en gran medida, una película de diálogos, muchos de ellos con cargas de profundidad de alto calibre. Ciertamente, muchas de las cuestiones centrales que se plantean no son nuevas en el mundo del cine (recordemos grandes exponentes del género como 2001: Odisea en el espacio, Blade runner, Yo, robot, la estropeada franquicia de Terminator o la propia Inteligencia artificial), pero la verdad es que Ex Machina nos las expone alejadas de fuegos artificiales o de cualquier otra distracción, y te obliga a pensar en ello. En la atmósfera de la película suele reinar la tranquilidad y el misterio, así que no hay pistolas, tiros ni explosiones. Está claro que quien se haya imaginado una película de acción se va a llevar una tremenda decepción.

ifear_ex_machina_VI

Personalidades tan influyentes como Bill Gates o Stephen Hawking (ahí es nada) han expresado recientemente su temor por el hecho de que un descubrimiento semejante podría suponer una amenaza real para la supervivencia de la raza humana. También hay otra corriente de científicos que, directamente, creen que tal hecho no sucederá nunca. ¿Quién tendrá razón? No lo sabemos, y quizás sea mejor así: que no lo acabemos descubriendo, no vaya a ser que no le gustemos.

Por otro lado, hay enigmas inquietantes sobre los fundamentos de la conciencia, sobre qué es estar vivo, sobre cómo sería la convivencia entre humanos y robots, o incluso entre los humanos mismos una vez que nos hayamos acostumbrado a la compañía de seres artificiales que cumplen sin rechistar todos nuestros deseos. ¿Estamos deseando como especie volver a tener esclavos que no protesten? Hay mucha tela que cortar en todo esto.

ifear_ex_machina_VII

Ava tiene mucho más que ver con el androide de la cinta española Eva (salvando las distancias de nivel de producción) que con el ridículo robot femenino de Terminator 3. Sin embargo, si siempre quisiste imaginar el momento en que se encendió la chispa inicial de los problemas que atormentaron a Sarah Connor, entonces debes ver Ex Machina. Si lo único que te interesa sobre estos asuntos es ver máquinas luchando contra humanos, te has equivocado mucho de sitio. En cambio, si lo que te atrae es el debate sobre lo que supondría la existencia real de una inteligencia artificial, la película está hecha para ti. En definitiva, totalmente recomendable para amantes de la ciencia-ficción y de esa sensación de escalofrío que produce asomarse a uno de los grandes abismos de la ciencia actual.

(PD: No incluyo el trailer porque sigue esta nueva tradición de reventar casi toda la película. Así que, si tienes la suerte de no haberlo visto aún, NO LO HAGAS. Disfrutarás mucho más.)

Pablo Ortiz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *