V/H/S o el eterno retorno de las mini-historias

Hace poco tuve ocasión de ver una película de terror que tenía pendiente y lleva por nombre V/H/S (y también su secuela, V/H/S 2). Lo gracioso del asunto es que no tenía ni la más remota idea de cuál era el argumento, pero tan solo el nombre del título junto a los llamativos carteles eran reclamo suficiente para querer saciar mi curiosidad.

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En realidad hay bastantes películas del género de terror a las que acabo accediendo más por un mero interés investigador que por un auténtica atracción hacia lo que se supone que van a contar. Claro, así se lleva uno los chascos que se lleva, pero ese es parte del encanto de este tipo de cine. Luego, cuando encuentras una que te sorprende positivamente, el placer es mayúsculo.

Cuando uno lee ‘V/H/S’, se imagina una película que girará de alguna manera en torno a las míticas cintas de vídeo que todos los que ya tenemos una cierta edad usamos miles de veces en los ’80 y ’90 (aunque he de decir que en mi casa siempre hubo un Betamax, que era bastante mejor a pesar de fracasar comercialmente). Efectivamente, así es, aunque es este caso se trata de una compilación de pequeñas historias de terror a modo de cortometrajes, cada una a cargo de un director diferente, cuyo punto en común es que están grabadas en VHS y que todas pertenecen a ese subgénero tan de moda y tan coñazo denominado ‘metraje encontrado’.

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Además de lo anterior, hay un pequeño nexo de unión entre los episodios independientes que es, a su vez, otra mini-historia, y sirve de excusa para que un personaje nos sirva continuamente las distintas cintas que nos quieren enseñar.

Lo cierto es que, desde el punto de vista narrativo, el asunto no se tiene en pie ni siendo muy condescendiente. Tanto la película original (2012) como su secuela (2013) son prácticamente idénticas en su estructura e incluso el hilo conductor es casi el mismo. El potencial disfrute de esta pequeña saga de películas está en lo que cuentan aisladamente los cortos episodios incluidos, pero no hay nada que haga del conjunto de V/H/S un todo convincente.

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Desgraciadamente, se nota que llega un momento en que las ideas para incluir planteamientos originales se acaban y terminan recurriendo a grabaciones de una cámara tipo GoPro o incluso a un implante cerebral que graba todo lo que un humano ve. Demasiado absurdo todo, especialmente si uno se pregunta cómo se supone que acaban luego esas grabaciones en cintas VHS de hace 25 años… Quizás hubiera tenido más sentido titular las películas como D/V/D o H/D/D (de Hard Disk Drive). Y, ojo, no lo descartemos del todo. Puede que acaben haciéndolo porque pronto se presenta la tercera parte (V/H/S Viral) y es más que probable que agoten ya el formato. Está claro que piensan servirnos nuevas dosis de mini-historias en el futuro y ya veremos bajo qué nombre.

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Aunque hay historias en V/H/S que resultan atractivas, lo cierto es que hay mucho altibajo entre todas ellas, y si a eso le sumamos lo tremendamente agotador que es ver estas grabaciones cámara en mano, con planos absurdos, temblor constante (cuando no una sucesión de meneos aleatorios), con simulación de interferencias de todo tipo, etc… hay que decir que acaba uno deseando que no hubieran encontrado el dichoso metraje. Destaco, eso sí, el derroche de imaginación que realizan los directores para que, aún con todos esos inconvenientes de planteamiento, las tomas de cámara nos enseñen -más o menos- lo que se supone que debemos ver en las escenas, y eso es más difícil de lo que parece.

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El formato de películas de terror episódicas (con varias historias en su interior) es algo que viene de lejos en la historia del cine. Recuerdo con cariño los entrañables cuentos de Creepshow o Tales from the Crypt. Sin embargo, es cierto que en la actualidad el formato estaba bastante abandonado. Ahora, con el espectacular auge de las series de televisión, es más lógico desarrollar los proyectos similares de esa forma, pues resultan más fáciles de vender. Así, podemos destacar alguna como Black Mirror, con tramas independientes realmente bien producidas, centradas en el riesgo de la tecnología moderna, y ambientadas en la época actual o en el futuro. Todo un soplo de aire fresco que recomiendo encarecidamente.

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Desgraciadamente el resultado global de V/H/S no devuelve un saldo demasiado positivo. Probablemente, si no se hubieran constreñido en su producción a la condición de metraje encontrado o a la supuesta calidad VHS, todo hubiera ganado bastantes enteros y se hubiese dejado ver mejor. La mayoría de críticas negativas que han recibido estas películas destaca que son un auténtico mareo insufrible. A pesar de contar con afamados directores del género, ese es, ciertamente, un lastre difícil de superar. La verdad es que lo de convertir las grabaciones cámara en mano en todo un género por sí mismo resulta algo excesivo. No obstante, me quedo finalmente con el atractivo de algunas de las historias y con el rescate de un formato que aún puede dar bastantes alegrías, especialmente si se cambia el enfoque.

Pablo Ortiz

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