Las 4 claves del éxito de Drácula

Las historias de vampiros han acompañado al ser humano desde la antigüedad y forman parte del folclore de casi todas las culturas. Desde el antiguo Egipto, pasando por China, América, África y prácticamente todas las culturas ancestrales.

La idea de un vampiro es la de un ser malvado y monstruoso que ha agotado sus tiempo en el mundo de los vivos. El resto de sus días se dedica a buscar sangre humana, que es lo que le mantiene con fuerzas en su vida eterna como no vivo. Lo normal es que se convierta en vampiro de forma involuntaria. La causa principal: el ataque de otro vampiro, normalmente tras una mordedura que busca sangre directamente en la yugular.

Nosferatu

Es evidente que esto lo sabemos todos, y que no voy a revelar ningún misterio que no sepamos o que no haya sido desvelado ya por Iker Jiménez o sus colaboradores a lo largo de su envidiable trayectoria como periodista de lo sobrenatural. Tal vez, en un futuro no muy lejano, arroje luz toda la oscuridad y ocultismo que envuelve el tema de los vampiros.

Pero lo más interesante es que este ser, fiel a su idiosincrasia, ha estado acompañando al hombre desde hace miles de años. Y si lo pensamos de esta manera, ¿no son ya los vampiros, por tanto, inmortales?

Pero en este artículo lo que realmente quiero analizar, desde una visión del mundo del cine, son las claves del  éxito de Dráculael más famoso de todos los vampiros. En el último siglo se han hecho cientos de versiones sobre la obra de Stoker, y en breve se estrenará la última versión, Drácula untold, que cuenta cómo y por qué se convierte el conde en el más poderoso vampiro de la historia.

El clásico Nosferatu de Murnau, de 1922, se convirtió en ejemplo a seguir en el mundo del cine de terror y elevó la figura del Conde Drácula a lo más alto en el ranking de seres terroríficos. Puede que hoy en día no pasemos mucho miedo viendo esta película, pero aquel personaje, interpretado por Max Schreck, con aquel aspecto cadavérico, las largas uñas y la mirada malvada, fue un verdadero shock en la época.

bram-stokers-dracula-0212

Personalmente, creo que las buenas películas sobre Drácula mezclan una serie de buenos ingredientes del cine de terror:

Ambiente gótico

Drácula, la obra del irlandés Bram Stroker, se publica en 1897 y parte de una herencia claramente gótica con reminiscencias románticas. Creo que este es un elemento que ha acompañado a Drácula en el cine y es una de las características que lo fortalecen, ya que es una de sus señas de identidad.

El ambiente gótico tiene preferencia por los lugares decadentes como castillos medio abandonados en lugares escarpados. Las escenas siempre están envueltas en niebla, uno de los puntos fuertes de Drácula, príncipe de las tinieblas.

Sexo

Ya en la obra de Stoker, Drácula se rodeaba de tres vampiresas que le acompañaban a todas partes con un acentuado componente sexual. Coppola supo enfatizar y manejar perfectamente este lado de Drácula en su versión de 1992 Drácula, de Bram Stocker. Lo que unido a un nutrido grupo de actores estrellas de Hollywood (Gary Oldman, Anthony Hopkins, Winona Rider, Monica Belucci o Keanu Reeves) lanzó esta película al número uno mundial. Hasta entonces, Drácula se había mantenido en el lugar que suelen  ocupar las películas de género de terror, privadas y con un público muy especializado. Quitando a Keanu Reeves, dejémoslo en pasable, el reparto es muy acertado. La mezcla de sexo, sangre y terror más una puesta en escena tétrica dan como resultado escenas inolvidables como la de Drácula chupando una cuchilla, la pasión de las vampiresas o los encuentros en la oscura y tenebrosa noche consiguen cosechar otro éxito de la familia de películas de Drácula.

Poder

Drácula es una criatura aterradora. Se muestra tan seguro de sí mismo que, incluso, causa respeto y admiración en las distancias cortas. Pero la realidad es que es un monstruo con afán destructor y que no duda en coger lo que desea sin importarle la voluntad de los que le rodean. En este caso suele encapricharse de alguna joven de aspecto inocente o virginal, por incidir más en el tema sexual. Dice la leyenda que Drácula no puede forzar puertas ni ventanas, pero su poder es tal que se abren a su paso, facilitándole así el acceso a las habitaciones de las jóvenes, que lo esperan hipnotizadas.

untold

Subconsciente

Los vampiros, como hemos dicho antes, forman parte de nuestra tradición. De niños escuchamos cuentos sobre vampiros y dejamos volar la imaginación para inventarnos a estos seres nocturnos que, muchas veces, aparecen en nuestros sueños. Es, por tanto, la mejor herramienta de marketing para este tipo de películas. Tenemos grabada una sensación en nuestro subconsciente que produce a mucha gente una deseo totalmente irracional hacia los vampiros, ya sea de atracción o de repulsa. El buen cine trata de sacar de dentro estos sentimientos, y la figura de Drácula hace aflorar los miedos y los deseos más ocultos de mucha gente. Hoy en día, el tema vampírico es una tendencia de adolescentes que genera miles de millones de euros en productos televisivos y cinematográficos. El último éxito ha sido la serie True Blood que, aunque tiene un enfoque más bien pensado para adolescentes, ha cautivado a gente de todas las edades por todo el mundo.

Personalmente, lo que más me atrae de Drácula es el castigo de no vida eterna. Creo que la mente de este personaje se ha vuelto tan perversa por haber sido atrapado en esa no vida, por ver cómo pasan los años y él sigue condenado a vivir una muerte continua, solo salvada en los momentos de placer que le produce el acto chupasangre.

Espero que el nuevo Drácula esté a la altura de su verdadero personaje, aunque mucho me temo que se decantará por una visión más del lado del  cine de acción. Seguramente, a los amantes de este tipo de películas les encantará el film, pero pienso que saltarse las características góticas y de terror sería desprestigiar a uno de los más grandes mitos del cine y novela de terror.

Germán Navarrete

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *