H. R. Giger nos ha dicho adiós

El pasado lunes, 12 de mayo, abandonó este mundo Hans Ruedi Giger, más conocido por todos como H. R. Giger. Para aquellos lectores que vivan en una caverna aislada del mundo exterior y no sepan quién fue este hombre, aparte de recomendarles salir más, les recordaré que se trata del brillante artista y diseñador de obras maestras como la criatura Alien, protagonista de la película homónima de Ridley Scott.

giger_necronomicon

H. R. Giger fue un magnífico creador dotado de una perturbadora visión, capaz de crear uno de los universos estéticos más oscuros, retorcidos e inquietantes que el hombre ha conocido. Saltó a la palestra mundial a mediados de los años ‘70 con su obra gráfica Necronomicon (imagen superior), nacida a golpe de aerógrafo y acrílico, en cuyas escenas se mezclaban sin rubor la imaginería del mundo demoníaco, con elementos relativos a la muerte y el cuerpo humano -especialmente el sexo-, todo ello bien agitado y fundido con unas poco tranquilizadoras estructuras biomecánicas (biomecanoides los llamaba él) que fueron siempre su signo distintivo.

Poco después, un joven director llamado Ridley Scott, que hasta entonces sólo había empezado a despuntar con la interesante cinta Los duelistas, llegó a la conclusión, tras caer en sus manos el Necronomicon de Giger, que ése era exactamente el hombre que buscaba para dar vida a Alien, el octavo pasajero. Y no hace falta que cuente aquí qué sucedió después.

gigers_alien
Giger’s alien, el diseño original.

La criatura alienígena creada por Giger fue un auténtico revulsivo en el diseño de personajes hasta la época, pues nunca se había visto nada igual en 1979. Se convirtió inmediatamente en un referente indispensable para cualquier tipo de dirección artística en lo que a obras de ciencia-ficción, fantasía y terror se refiere. Personalmente diré que creo que aún no ha sido superado. Además, no sólo fue terroríficamente genial su diseño anatómico, sino toda su inventada naturaleza: sus características, su ecosistema, su comportamiento, su modo reproductivo, su origen… ¡TODO! Es, como decían en la película, el perfecto organismo asesino. Así, por todo su trabajo en dicha cinta, Giger se llevó el Óscar de Hollywood.

HR_giger_recogiendo_el_oscar
Giger (segundo por la izquierda) en la gala de los Óscar, 1979.

Alien es, sin duda, un clásico atemporal del cine de terror y de ciencia-ficción, que aún hoy, 35 años después, conserva toda su capacidad atemorizadora, en la que la constatación de que no estamos solos en el universo se torna en la peor de las pesadillas. Sus efectos especiales aún soportan un visionado placentero sin que nos ruboricemos por el paso del tiempo, y, a la postre, el mensaje que nos manda este octavo pasajero es de esos que deberían hacernos pensar. En definitiva, si todavía queda algún ser humano aficionado al género que no la haya visto, que corra ahora mismo a enmendar su grave pecado o mejor que se aficione a otra cosa, al punto de cruz o lo que sea.

HR_giger_li_II
Li II, una de las obras más famosas de H. R. Giger.

Resulta incomprensible que, posteriormente, James Cameron decidiera no contar con él para Aliens, el regreso. No sé si sería por cuestiones económicas o por qué otra misteriosa razón, pero el caso es que el padre de la criatura (nunca mejor dicho) no figuró en ella. Lo cierto es que tampoco podemos decir que se hiciera un mal trabajo artístico en absoluto en esta secuela, sino más bien lo contrario, pero seguro que Giger hubiera sido capaz de darle una vuelta de tuerca aún más retorcida al asunto.

Mientras se preparaba Aliens, el regreso, Giger estaba inmerso en el trabajo artístico de otra secuela distinta, Poltergeist II. Desgraciadamente, no quedó muy contento con la interpretación que se hizo en la cinta de sus diseños originales sobre ‘el otro lado’, en el que habitan los demonios y espíritus malignos que acechaban a la mítica Caroline.

Posteriormente participó voluntariamente en Alien III, aunque no de manera completa, supongo que atormentado por no haber estado presente en la segunda parte. Lamentablemente, la saga alienígena fue degenerando progresivamente en calidad (en todos los aspectos) pasando de unas manos a otras, hasta llegar a la indigna Alien VS Predator 2. Posteriormente, Giger participó en otros proyectos cinematográficos, como Species, y, por fortuna, Ridley Scott tuvo el acierto de recuperar a un anciano Giger para algunos diseños de la reciente precuela de Alien, Prometheus (aunque no abordaremos aquí su estúpido guión, que merecería un libro entero).

giger_prometheus
Escenario de Prometheus, la precuela de Alien.

H. R. Giger tuvo también la mala suerte de volcar algunos de sus mejores trabajos en dos películas de ciencia-ficción que jamás vieron la luz. La más grande de ellas fue Dune, de Alejandro Jodorowsky, un megalómano proyecto sobre la novela del mismo nombre, un icono absoluto del género, escrita por Frank Herbert. Si la hubieran conseguido llevar a término, Star Wars no hubiera lucido tanto en su momento. ¿Quieres saber por qué?

Corría el año 1975, y Dune estaba llamada a ser una revolución sin precedentes en el mundo del cine, con presupuesto ilimitado, actores de primer nivel, como David Carradine u Orson Welles, junto con personalidades como Mick Jagger o el propio Salvador Dalí (quien, por cierto, dicen que recomendó a Giger para el diseño artístico), todo ello junto al imaginario visual más loco que se hubiera visto jamás. Contaban con Giger para los escenarios (fue su primer trabajo en una película), con el magnífico dibujante Moebius para el diseño de personajes y el story-board, con Pink Floyd para la banda sonora… Por si esto fuera poco, recordemos que el director, Jodorowsky, era -y sigue siendo- un zumbado de mucho cuidado, dedicado, entre muchas otras cosas, a la sanación psicomágica (ahí queda eso). Su intención con la película era mostrar los efectos que causa el LSD sin necesidad de ingerir la droga. ¿Cómo te quedas?

giger_jodorowsky_dune
Escenario destinado a Dune (versión de Alejandro Jodorowsky)

¿Que hubiera salido de todo ello? Nunca lo sabremos, pues el proyecto dio infinitas vueltas, tuvo problemas económicos, y acabó cayendo en manos del productor Dino DeLaurentis, que lo acabó dejando a su vez en manos de David Lynch. No se utilizaron los diseños de H.R. Giger, ni el resto del trabajo ya realizado, y el resultado final, aunque aceptable, quedó muy lejos de la visión original. Todo esta historia está recogida en el documental de 2013 titulado Jodorowsky’s Dune, altamente recomendado. Curiosamente, algunos de los diseños de Giger para Dune fueron discretamente reciclados en algunos elementos de Prometheus.

El segundo proyecto perdido de Giger fue The Tourist, otra película de ciencia-ficción con gran presencia de alienígenas. También era una cinta con grandes aspiraciones. Quizá no tantas como Dune, pero sí bastante elevadas. Fue el siguiente trabajo del artista tras Alien, y, según cuentan, iba a ser algo así como Men in black, pero con una ambientación mucho más oscura y retorcida, con altas dosis de sexo, en la que los extraterrestres viven entre nosotros e incluso tienen sus propios guettos secretos donde relacionarse y lamentarse de su reclusión en la Tierra. ¿Os suena de algo? Pues lo inventaron en 1980, mucho antes de que supiéramos quién es Will Smith. Desgraciadamente, esta película tampoco llegó a las salas debido a problemas económicos, cambios de productora y mil historias más. Ahora bien, no se puede descartar que algún día vea la luz, como muchos otros proyectos ‘durmientes’ que aguardan durante décadas el momento preciso en que alguien los rescate del cajón.

No obstante todo lo anterior, H. R. Giger fue mucho más que un diseñador de personajes para el cine. Creó múltiples portadas de grupos de música, como Brain salad surgery, de Emerson, Lake and Palmer, o la controvertida Frankenchrist (que incluso fue prohibida en EE.UU.), de Dead Kennedys. También fue autor del apartado gráfico de los videojuegos de aventura gráfica Darkseed y Darkseed II. Además, como diseñador de interiores, creó múltiples estancias y diversas piezas de mobiliario que parecían sacadas de las oscuras películas que inspiró. Buena prueba de todo ello es el Museo Giger, en la ciudad de Gruyères (Suiza), donde se puede ver también una excelente muestra física de su trabajo como escultor.

giger_museum
Giger’s Museum en Gruyères (Suiza)

En definitiva, Hans Ruedi Giger, que nos ha abandonado a la edad de 74 años, deja tras de sí un legado único, una forma de interpretar el mundo y de imaginar atmósferas a la altura de los más grandes. Giger fue capaz de dar vida a nuestros miedos más profundos y nos mostró físicamente los escenarios más oscuros de nuestra alma. Como diseñador que soy, no puedo hacer otra cosa que venerar su trabajo, uno de los que más me han fascinado en mi vida, y rendirle un pequeño homenaje con estas líneas de recordatorio. Quizás hoy, de manera figurada, esa criatura sin sentimientos que es Alien experimentaría algo similar a la pena.

Hasta siempre, maestro. Descansa en paz.

Pablo Ortiz

P.D: Resulta un poco triste inaugurar este blog con una noticia tan triste, pero la actualidad es la actualidad, y la verdad es que poca gente se merecía tanto un artículo como el genio H. R. Giger.

HR_giger_alien
Giger juega con su criatura durante el rodaje de Alien, el octavo pasajero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *